En marzo de este turbulento año 2020, justo cuando nos acababan de confinar, contactaron conmigo desde Umbriel Editores (el sello de ficción adulta de Ediciones Urano) para ofrecerme un encargo verdaderamente sorprendente: traducir el nuevo libro de Christopher Paolini, autor de Eragon y el resto de libros de la saga El legado. Curiosamente, se trataba de un libro de ciencia ficción, no de fantasía, y con la friolera de 300.000 palabras (más de 800 páginas). La verdad es que me intimidaba bastante, tanto por el volumen del encargo como por la fama del autor, pero decidí lanzarme a la piscina; se avecinaban meses complicados y seguramente mi volumen de trabajo de otros clientes se reduciría bastante (como así fue), de manera que tendría tiempo para dedicarle a este encargo. Otra dificultad añadida era que todavía no disponíamos del original completo, tan solo de su primera parte (unas 45.000 palabras), por lo que seguramente habría que realizar cambios a posteriori, etc. Después de diversos avatares y contratiempos “pandemiosos”, acordamos las fechas de entrega y me puse con ello.

Fue entonces cuando descubrí la historia de To Sleep in a Sea of Stars (Dormir en un mar de estrellas), una space opera sumamente divertida e ingeniosa, que nos llevará de planeta en planeta y de sistema en sistema, conociendo razas alienígenas y también civilizaciones humanas que se han ido desarrollando en planetas colonizados. El libro contiene elementos de aventura, terror y comedia, grandes dosis de acción y un hilo conductor de fascinación y optimismo por el futuro de la humanidad.
Fue un libro agradable pero al mismo tiempo difícil de traducir, tanto por los términos científicos como por los que inventa el autor para crear conceptos propios. Los primeros siempre terminan resolviéndose a fuerza de documentación e investigación, pero para los segundos hace falta un esfuerzo creativo importante. Nearscent, ship mind, geckopad, skinsuit… A diferencia del inglés, donde basta con unir dos palabras por yuxtaposición para crear una nueva, en español no siempre es tan directo, y a menudo necesitamos realizar algún ajuste. En este caso, decidí tirar de los prefijos griegos y latinos para crear “dermotraje” (skinsuit) y “yuxtolor” (nearscent). Sin embargo, el término del que estoy más orgulloso es la traducción de ship mind; ninguna de las versiones de «mente» + «nave» me convencían, de manera que terminé optando por “mente de a bordo” (y por analogía ship cat, “gato de a bordo”). Me pareció bastante poético, sencillo y eficaz.
También quiero mencionar el poema que abre la sexta y última parte del libro, una creación de Paolini que expresa muy bien la filosofía de descubrimiento y exploración del espacio, tan presente en la novela. Para traducirlo, lo copié en un documento aparte y le dediqué varios días, dándole vueltas y buscando un sabor épico, pero con un toque extraño, como de epopeya griega futurista. Con el respeto que me ha dado siempre la traducción de poesía, sin comerlo ni beberlo he terminado traduciendo poesías y canciones en prácticamente todos los libros, y en este caso el resultado me gustó mucho.
El libro ha salido publicado tanto en España como en Hispanoamérica, y por ello la editorial y yo tuvimos que negociar diversas expresiones y juegos de palabras de los momentos más cómicos del libro, para buscar soluciones un poco más neutras. No fue fácil equilibrar esa necesaria neutralidad con el humor de las escenas, pero creo que lo conseguimos, y siempre me sentí apoyado por la editorial, trabajando al alimón con Leo Teti y sus compañeras. Me permitieron echar un vistazo al libro ya maquetado para buscar despistes o fallos en los retoques de imágenes, traducir la sinopsis y, en general, participar del proceso editorial hasta el último momento. Incluso se interesaron por hacer una pequeña entrevista al traductor.
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En resumen, no podría estar más contento con que Dormir en un mar de estrellas sea mi vigésimo libro traducido. ¡Que vengan muchos más!
Enhorabuena por la traducción, de verdad. He disfrutado mucho el libro, y tú tienes una parte del mérito. En mi vida como lector me he encontrado con muchas malas traducciones, de modo que es de justicia felicitar al responsable de una buena.
Muchas gracias, Xabier, es muy satisfactorio saber que los lectores consideran que has hecho un buen trabajo; al final, esa es la prueba de fuego. ¡Nos vemos en el próximo libro del Fractalverso! 😀