
Lo que más me gusta de esta trilogía, aparte de personajes como Agrippa, Mickelmas y Blackwood, son los monstruos, tanto los poderosos Antiguos como sus familiares, muy variados e imaginativos: desde una especie de Cthulhu de sombras hasta una esfera viviente de podredumbre tipo Nurgle o una arpía gigante con rostro de vieja, liderados por un hombre desollado y con un solo ojo, y todos con sus respectivos seguidores, humanos transformados que reflejan en cierta medida la naturaleza de su amo; menuda estampa, ¿eh? El sistema de magia me pareció un tanto simple al principio (los hechiceros controlan los elementos, algo no precisamente nuevo), pero luego la autora puso nuevas piezas en juego: las brujas y los magos, cuya magia es mucho más original y, en mi opinión, interesante (sobre todo la de los magos). El resultado es muy cohesionado y lógico, con un leve toque lovecraftiano que le queda muy bien y a mí me pirra.
Curiosamente, uno de los mayores retos fue el tema de las canciones (al que ya me había tenido que enfrentar en En la piel de Erica, y que volvería con fuerza en Los 14 de Monument): para traducir la cancioncilla sobre los Antiguos, me inspiré en el sonsonete de las canciones infantiles (concretamente, de las canciones para saltar a la comba), sobre todo en sus primeros dos versos:
Siete Antiguos hay, los siete días son:
El lunes es R’hlem, el Hombre sin Piel.
Una sombra brillante y ardiente, Jessica Cluess
Para la canción que canta Rook, acompañado por Lambe y Wolf al violín y el violonchelo, pensé en los típicos romances españoles, con rima en los versos pares. Creo que quedó bastante bien, aunque me divertí mucho más con el hechizo de Mickelmas para transformar una tetera en un ratón:
Bigotes de pitorro, colita de vapor; orejas, pelo y morro, de loza a roedor.
Una sombra brillante y ardiente, Jessica Cluess
Pero lo más peliagudo fue traducir la profecía que aparece en el primer libro y que tiene una relevancia fundamental para la trama. Aunque en ese momento no pude hablar con la autora, hubo que ceñirse lo máximo posible al sentido del original, y jugársela a veces en la interpretación de las palabras. Y por si fuera poco, la profecía es la que determina el título de los tres libros. Enseguida lo entenderéis:
You shall glimpse her when Shadow burns in the Fog above a bright city (A Shadow Bright and Burning).
You shall know her when Poison drowns beneath the dark Waters of the cliffs (A Poison Dark and Drowning).
You shall obey her when Sorrow falls unto the fierce army of the Blooded Man (A Sorrow Fierce and Falling).
Como comprenderéis, era de vital importancia conocer de antemano cómo pensaba la editorial traducir los títulos de los siguientes libros, ya que drowning y falling no son precisamente adjetivos fáciles de traducir. Por suerte, el problema tuvo fácil solución: incluir las opciones elegidas por la editorial (“mortal” y “cruel”) dentro de la profecía: “mortal veneno” y “cruel tristeza”, adjetivos que prácticamente no te alejan del sentido del original).
En cuanto al lenguaje victoriano, hubo que tirar muchísimo del “usted” y utilizar un lenguaje formal y refinado durante la mayoría de las conversaciones. El momento en que los hechiceros dejan de considerar a Henrietta como una “señorita” y pasa a ser una más de ellos está muy bien diferenciado: en inglés, los personajes dejan de llamarla “Mrs. Howel” y pasan a llamarla solamente “Howel”. Esa fue la ocasión ideal para añadir el tuteo (“nos tuteamos y nos llamamos directamente por el apellido”). Como sabéis, en inglés no se distingue entre “tú” y “usted”. Si en una traducción queremos hacer esa diferenciación, hay que elegir muy bien el momento y procurar que al lector no le resulte forzado. Para la terminología de prendas de vestir y otros objetos, me las vi y me las deseé hasta que encontré un recurso muy valioso, que quiero compartir aquí: dos blogs magníficos sobre indumentaria y complementos de la época victoriana, llevados por Lady Marlo, una española que suele hacer recreaciones históricas de dicha época. Se trata de El armario de Lady Marlo y La sombrerería de Lady Marlo. Canela en rama. Un agradecimiento especial a ella y al ingente trabajo que contienen sus blogs.
En definitiva, El reino en llamas es una trilogía que empieza despacito pero va cogiendo carrerilla; el tercer libro es una vorágine de acción y de momentos memorables. La autora, Jessica Cluess, está preparando una nueva saga que tiene muy buena pinta, House of Dragons. Habrá que seguirle la pista. Hasta la próxima.
Muy interesante, no conocía esta saga y me encanta todo lo relacionado o inspirado en Lovecraft.